domingo, 20 de febrero de 2011

Abecedario del Amor

Cuando me enseñaron el abecedario, la maestra nos hacía relacionar el sonido de cada vocal o consonante con el dibujo de un objeto, cuyo nombre iniciaba con el sonido de la letra que estábamos estudiando.
Recordando esto, pienso que podríamos profundizar en lo qué es el amor si a cada vocal o consonante le pusiéramos las características de lo que es y debiera ser el amor porque él, en sí mismo encierra su propio abecedario.
A, de aprecio.
Apreciar al ser que se ama es darle su valor, es considerarlo digno de afecto y de reconocimiento.
B, de búsqueda.
El amor es una continua búsqueda del bien para el ser amado. Para ello es preciso conocerlo, descubrir su riqueza interior, encontrar los medios para su crecimiento y desarrollo hacia la plenitud de su ser.
C, de coherencia.
Decir lo que se piensa y vivir lo que se dice, eso es la coherencia.
Vivir y tratar de vivir siempre lo que se promete, es ser coherente.
D, de diálogo.
El amor es comunicación. Es el encuentro íntimo de dos personas, el diálogo constante de dos mentes, dos voluntades, dos corazones... dos cuerpos.
E, de esperanza y entrega.
Así como el amor produce esperanza, confianza en el otro y en el futuro de los dos, la falta de éste causa apatía, desinterés, desconfianza y desaliento. El amor es entrega porque es ponerse en manos del otro, regalándose y dedicándose a él.
F, de fiel y fecundo.
Ser fiel es ser leal con el otro. Además el amor es fecundo porque produce y se reproduce, mientras que el egoísmo destruye y acaba con la dignidad del otro.
G, de generoso.
La generosidad implica nobleza y sinceridad, implica darse sin medida, sin conveniencias.
H, de humilde y honesto.
El amor no es egoísta ni soberbio, sino humilde servicio a la persona amada, reconociendo en ella un don digno de ser cuidado con lo mejor de uno mismo.
I, de invitación.
El amor es una invitación a crecer en todos los aspectos, es invitar al otro a ser mejor, es ofrecer un camino de realización personal.
J, de joven.
No consiste tanto en la edad corporal, cuanto en un estado de vitalidad y renovación interior, aunque esta palabra se use más por determinar una época de la vida que para otra cosa. Por eso el amor es joven por ser y tener que ser siempre nuevo.
L, de luz.
Luz en el amor significa saber iluminar y guiar la vida de la persona amada.
Ll, de llamado.
En el amor existe un llamado constante a la persona amada para que sea luz, y a la vez es una llamada personal a ser luz para nuestra pareja.
M, de movimiento y meta.
El amor es dinámico, es actividad continua en bien del otro, es esfuerzo efectivo para edificar su personalidad, implica variedad en sus manifestaciones y evita la rutina en el transcurso del tiempo. Meta, además, porque el amor en sí es un gran objetivo por alcanzar.
N, de núcleo.
El amor es el núcleo de la vida misma. Hay un dicho que dice así: "El que no ama, no vive", porque el ser humano está llamado a amar y amando es como construye la vida, crece en su personalidad y a la vez ayuda a crecer al otro.
O, de optimista.
El amor no puede dejar de ser optimista, aunque no deje de ser realista. El optimismo implica la esperanza y la ilusión de un futuro mejor para sí y para la persona amada.
P, de perseverancia.
Es tener firmeza y constancia en mantener lo prometido. De nada sirve emprender un camino si no se llega al término del mismo.
Q, de Querer.
Amar es querer con la fuerza de voluntad más que con los sentimientos. Es la expresión más auténtica de la decisión libre y personal de buscar el bien del otro.
S, de sacrificio y de silencio.
El amor exige el sacrificio entendido como ofrenda, como don, y esto implica callar el propio egoísmo, sin dejar de exigir lo que en justicia corresponde.
T, de trabajo.
El amor no puede dejar de ser trabajo, acción continua, esfuerzo constante por lograr su culminación en cada instante, no sólo al final de la vida.
U, de único y universal.
El amor es único porque no es repetible, y al mismo tiempo es universal porque es común a todos y dirigido hacia todos.
V, de valiente.
Para amar se necesita mucho valor, se necesita "garra" y valentía frente a una mentalidad adversa que ha desvirtuado el sentido del amor y lo ha convertido en una expresión más del egoísmo.
Z, de zumo.
El amor es el jugo de la vida, es lo que da sabor a la lucha y al esfuerzo diario, es el alimento de la propia historia.
Después del abecedario se antoja una pregunta: ¿Vale la pena vivir? ¡Sí!, porque podemos amar

El Naufragio

Historia sobre la confianza en Dios
El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña isla inhabitada. El estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, y todos los dias revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.
Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones.
Pero entonces, un día, después de andar buscando comida, él regresó y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido.
El estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: "¿Cómo pudiste hacerme esto?". Y se quedó dormido sobre la arena.
En la mañana del siguiente día, temprano, él escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo, y les preguntó: "¿Cómo sabían que yo estaba aquí?". Y sus rescatadores le contestaron: "Vimos las señales de humo que nos hiciste".
Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal, pero no debemos desanimarnos porque Dios trabaja en nuestras vidas, aún en medio del dolor, la incertidumbre y el sufrimiento.
Por algo pasan las cosas, ¿no?

El noveno mandamiento del éxito

Nunca debes olvidar que siempre es más tarde de lo que piensas.
Recuerda que el negro camello de la muerte siempre está cercano. Vive siempre con el pensamiento de que no vas a vivir para siempre. Es tal la ironía de la vida que ese conocimiento, por sí solo, te permitirá gustar de la dulzura de cada nuevo día en vez de que lamentes la oscuridad de tus noches.
Todos hemos estado muriendo, hora tras hora, desde el momento en que nacimos. Entender esto, hace que todas las cosas se sitúen en su perspectiva apropiada, para que tus ojos se abran hasta que veas que estas montañas que te amenazan sólo son montículos de hormigas, y esas bestias que tratan de devorarte, no son sino mosquitos.
Vive con la muerte como tu compañera, pero nunca le temas. Muchos tienen tanto miedo de morir que jamás viven; ten compasión de ellos. ¿Cómo pueden saber que la felicidad de la muerte se nos oculta para que así podamos soportar mejor la vida?
Imagínate que por la noche te llamen para siempre. Vierte lágrimas ahora, mientras puedes hacerlo, por ese día de felicidad que le prometiste a tu familia la semana pasada y la semana anterior, por el día de amor y de risas del que nunca pudieron gozar porque estabas demasiado ocupado en perseguir el oro. Y, ahora, tu familia tiene el oro, es verdad, pero con todo él ni siquiera pueden comprar la más leve de tus sonrisas.
Vierte lágrimas ahora, mientras tu corazón late todavía, por las flores cuyo aroma nunca aspiras, las buenas obras que jamás harás, la madre a la que nunca visitarás, la música que ya no escucharás, las penas que nunca aliviarás, las tareas que no completarás, los sueños que jamás realizarás.
Recuerda que siempre es más tarde de lo que piensas. Fija esa advertencia en lo más profundo de tu mente, no para que te cause congoja, sino para que recuerdes que el día de hoy puede ser todo lo que te quede.
Aprende a vivir con la muerte, pero nunca huyas de ella.
Porque si mueres, tú estarás con Dios; y, si vives, Él estará contigo

¿A dónde van los gorriones cuando se mueren?

Cuando era niña, me hacía frecuentemente esta pregunta:
"¿A dónde van los gorriones cuando se mueren?".
No sabía la respuesta entonces y todavía no la sé.
Cuando veo un pájaro muerto silenciado por alguna fuerza maléfica, sé que no murió. Algo lo mató: los elementos se lo llevaron, un alma perdida en la noche.
Cuando tenía seis años, mi mejor amigo era un niño que vivía en mi calle. Solíamos jugar en mi arenero y hablábamos de cosas que habían olvidado las personas adultas, tales como nunca crecer o los monstruos debajo de nuestra cama y en los armarios oscuros. Su nombre era Tommy, pero yo lo llamaba Gorrión, porque era pequeño para su edad. Resulta irónico pensar en ese nombre ahora, porque él murió también. Recuerdo el día cuando me enteré de que Tommy iba a morir. Lo esperé en el arenero, construyendo indiferentemente un castillo que habíamos empezado el día anterior. Sin Tommy, yo sólo era la mitad, por lo que esperé un tiempo que me pareció eterno, hasta que empezó a llover. Escuché el timbre distante del teléfono en mi casa, y diez minutos después mi madre llegó, cubierta por su paraguas y con el rostro húmedo.
Caminamos hasta la casa. Antes de entrar, me volví y observé la lluvia que destruía el castillo de arena que Tommy y yo construimos.
Una vez que entramos en la casa y que tuve una taza de chocolate caliente en el estómago, mi madre me llamó a la mesa. Colocó sus manos temblorosas sobre las mías. De inmediato lo sentí: algo le había sucedido a Tommy.
Ella explicó que los médicos le habían hecho algunas pruebas de sangre tiempo antes. Cuando recibieron los resultados de los análisis, algo resultó mal. Ese algo era "leucemia". Yo no sabía lo que era eso y miré a mi madre con ojos confundidos, pero con un corazón conocedor y abatido. Ella dijo que las personas que tenían la enfermedad que padecía Tommy tenían que irse. Yo no quería que él se fuera, quería que se quedara conmigo.
Al día siguiente tenía que ver a Tommy. Tenía que saber que todo era verdad, por lo que le pedí al chofer del autobús que me dejara en su casa, en lugar de la mía. Cuando llegué a la puerta, la mamá de Tommy dijo que él no deseaba verme. Ella no tenía idea de la facilidad con la que podía herir a una niña pequeña. Rompió mi corazón como si fuera un pedazo de cristal barato. Corrí a casa llorando.
Después de que regresé a casa, Tommy llamó. Dijo que nos encontraramos en el arenero, después de que nuestros padres se fueran a la cama y así lo hice. No parecía diferente, quizá estaba un poco más pálido, pero era Tommy. El quería verme. Hablábamos de esos temas incompresibles para los adultos mientras tanto, reconstruimos de arena.
Tommy dijo que podíamos vivir en un castillo como ese y nunca crecer. Yo le creí sinceramente. Nos quedamos dormidos, sumergidos en la verdadera amistad, rodeados por la arena tibia, vigilados por nuestro castillo de arena.
Desperté antes del amanecer. Nuestro arenero era como una isla desolada rodeada por un mar de césped, interrumpido únicamente por el patio trasero y la calle.
La imaginación de un niño no tiene final. El rocío dio al mar imaginario un brillo reflejante, y recuerdo haber estirado la mano para tocar el rocío y comprobar si podía hacer que el agua imaginaria se moviera, pero no fue así. Me volví y Tommy me hizo regresar a la realidad. Ya estaba despierto y observaba el castillo. Hice lo mismo y permanecimos sentados, atrapados en la magia imponente que el castillo de arena representaba para dos niños pequeños.
Tommy rompió el silencio, -iré ahora al castillo-, dijo. Nos movimos como robots, como si supiéramos lo que estábamos haciendo y supongo que de alguna manera lo sabíamos. Tommy colocó la cabeza sobre mis piernas. -Ahora iré al castillo-, dijo soñoliento. Ven a visitarme, pues estaré solo. Con todo el corazón le prometí que lo haría. Cerró sus ojos y mi Gorrión voló hacia donde supe en ese momento que iban todos los otros gorriones cuando morían.
Allí me dejó, sosteniendo a un pequeño pájaro sin alma y lisiado entro los brazos. Regresé a la tumba de Tommy 20 años después y coloqué un pequeño castillo de juguete sobre ésta. En el castillo gravé: "Para Tommy, mi gorrión. Algún día iré a nuestro castillo, para siempre".
Cuando esté lista regresaré al sitio donde estaba nuestro arenero e imaginaré nuestro castillo de arena. Entonces mi alma, como la de Tommy, se convertirá en un gorrión, volará hacia el castillo, hacia Tommy y hacia todos los otros pequeños gorriones perdidos.
De nuevo seré una niña de 6 años que nunca crecerá.

Amigo de la 'A' a la 'Z'

A. Te acepta tal cual eres.
B. Cree en ti.
C. Te llama sólo para decirte "Hola".
D. No se rinde contigo.
E. Admira todas las partes de tu persona (incluso las partes inacabadas).
F. Perdona tus errores.
G. Se entrega incondicionalmente.
H. Te ayuda.
I. Te invita a reintentarlo.
J. Simplemente "está contigo".
K. Te mantiene cerca de su corazón.
L. Te ama por quien eres.
M. Siempre se acuerda de ti (aunque sea por una tontería, te lleva siempre en su mente).
N. Hace una diferencia en tu vida.
O. Nunca te juzga.
P. Te ofrece su apoyo.
Q. Te ayuda a levantar.
R. Calma tus temores.
S. Eleva tu espíritu.
T. Dice cosas lindas acerca de ti.
U. Te dice la verdad cuando necesitas escucharla.
V. Te comprende.
W. Te valora.
X. Camina a tu lado.
Y. Te explica cosas que no entiendes y grita si es necesario, cuando tú no quieres escuchar.
Z. Te baja a la realidad.

¿VALE LA PENA SUFRIR POR ALGUIEN?

 ¿QUÉ TAN DISPUESTOS ESTAMOS A SUFRIR POR ALGUIEN?
 CUENTAN QUE UNA BELLA PRINCESA ESTABA BUSCANDO CONSORTE.
 ARISTÓCRATAS Y ADINERADOS SEÑORES HABÍAN LLEGADO  DE TODAS PARTES
 PARA OFRECER SUS MARAVILLOSOS REGALOS. JOYAS, TIERRAS, EJÉRCITOS Y TRONOS
CONFORMABAN LOS OBSEQUIOS PARA CONQUISTAR A TAN ESPECIAL CRIATURA.
 ENTRE LOS CANDIDATOS SE ENCONTRABAN UN JOVEN PLEBEYO, QUE NO TENIA
MAS RIQUEZA QUE AMOR Y PERSEVERANCIA. CUANDO LE LLEGO EL MOMENTO DE HABLAR, DIJO: “PRINCESA, TE HE AMADO TODA MI VIDA. COMO SOY UN HOMBRE POBRE Y NO TENGO TESOROS PARA DARTE, TE OFREZCO MI SACRIFICIO COMO PRUEBA DE AMOR. ESTARÉ  CIEN DÍAS  SENTADO BAJO TU VENTANA, SIN MAS ALIMENTOS QUE LA LLUVIA Y SIN MAS ROPAS QUE LAS QUE LLEVO PUESTAS. ESO ES MI DOTE”.
 LA PRINCESA, CONMOVIDA POR SEMEJANTE GESTO DE AMOR, DECIDIÓ ACEPTAR:
 TENDRÁS TU OPORTUNIDAD: SI PASAS LA PRUEBA, ME DESPOSARAS”.
 ASÍ PASARON LAS HORAS Y LOS DÍAS. EL PRETENDIENTE ESTUVO SENTADO, SOPORTANDO LOS VIENTOS, LA NIEVE Y LAS NOCHES HELADAS. SIN PESTAÑEAR, CON LA VISTA FIJA EN EL BALCÓN DE SU AMADA, EL VALIENTE VASALLO SEGUÍA FIRME EN SU EMPEÑO, SIN DESFALLECER UN MOMENTO.
 DE VEZ EN CUANDO LA CORTINA DE LA VENTANA REAL DEJABA TRASLUCIR LA ESBELTA FIGURA DE LA PRINCESA, LA CUAL, CON UN NOBLE  GESTO Y UNA SONRISA, APROBABA LA FAENA.
 TODO IBA A LAS MIL MARAVILLAS. INCLUSO ALGUNOS OPTIMISTAS HABÍAN COMENZADO A PLANEAR LOS FESTEJOS.
 AL LLEGAR EL DÍA NOVENTA Y NUEVE, LOS POBLADORES DE  LA ZONA  HABÍAN SALIDO A ANIMAR AL PRÓXIMO MONARCA.
  TODO ERA ALEGRÍA Y JOLGORIO, HASTA QUE DE PRONTO, CUANDO FALTABA UNA HORA PARA CUMPLIRSE EL PLAZO, ANTE LA MIRADA ATÓNITA DE LOS ASISTENTES Y LA PERPLEJIDAD DE LA JOVEN PRINCESA, SE LEVANTO Y SIN DAR EXPLICACIÓN ALGUNA, SE ALEJÓ LENTAMENTE DEL LUGAR.
 UNAS SEMANAS DESPUÉS, MIENTRAS DEAMBULABA POR UN SOLITARIO CAMINO, UN NIÑO LO ALCANZÓ Y LE PREGUNTÓ:
¿QUÉ FUE LO QUE TE OCURRIÓ?... ESTABAS A UN PASO DE LOGRAR LA META. ¿POR QUÉ  PERDISTE ESA OPORTUNIDAD?¿....¿POR QUÉ TÉ RETIRASTE?...
 CON PROFUNDA CONSTERNACIÓN Y ALGUNAS LAGRIMAS MAL DISIMULADAS, CONTESTÓ EN VOZ BAJA:
 “””SI ELLA NO ME AHORRO UN DÍA DE SUFRIMIENTO.... NI SIQUIERA UNA HORA,  ES PORQUE NO MERECÍA MI   AMOR”””.
 EL MERECIMIENTO NO SIEMPRE ES EGOLATRÍA, SINO DIGNIDAD.
 CUANDO DAMOS LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS A OTRA PERSONA, CUANDO DECIDIMOS COMPARTIR LA VIDA, CUANDO ABRIMOS NUESTRO CORAZÓN DE PAR EN PAR Y DESNUDAMOS EL ALMA HASTA EL ULTIMO RINCÓN, CUANDO PERDEMOS LA VERGÜENZA, CUANDO LOS SECRETOS DEJAN DE SERLO, AL MENOS MERECEMOS COMPRENSIÓN.
 QUE SE MENOSPRECIE, IGNORE, OLVIDE O DESCONOZCA FRÍAMENTE EL AMOR QUE REGALAMOS A MANOS LLENAS ES DESCONSIDERACIÓN O, EN EL MEJOR DE LOS CASOS, DESINTERÉS O LIGEREZA.
 CUANDO AMAMOS A ALGUIEN QUE ADEMÁS DE NO CORRESPONDERNOS NOS DESPRECIA NUESTRO AMOR Y NOS HIERE, ESTAMOS EN EL LUGAR EQUIVOCADO.
 ESA PERSONA NO SE HACE MERECEDORA DEL AFECTO QUE LE PRODIGAMOS.
 LA COSA ES CLARA: SI NO ME SIENTO BIEN RECIBIDO EN ALGÚN LUGAR, EMPACO Y ME VOY.
 NADIE SE QUEDARÍA TRATANDO DE AGRADAR Y DISCULPÁNDOSE POR NO SER COMO LES GUSTARÍA QUE FUERA.
 NO HAY VUELTA DE HOJA: EN CUALQUIER RELACIÓN DE PAREJA QUE TENGAS, NO TE MERECE QUIEN NO TE AME, Y MENOS AUN, QUIEN TE LASTIME.
 Y SI ALGUIEN TE HIERE REITERADAMENTE SIN “MALA INTENCIÓN”, PUEDE QUE TE MEREZCA PERO NO TE CONVIENE.
 RETIRARSE A TIEMPO CON LA SATISFACCIÓN DE HABER  DADO LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS NO TIENE PRECIO!....
 ANDALE... COBIJATE CON APRECIO A TI MISMO, NO TE ABANDONES, QUIERE Y PROTEJE TU INTEGRIDAD DE SER TU MISMO.

BELLA POESIA - ESPERO CURARME DE TI

En unos días debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es 
posible, siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, 
abstinencia, soledad.

Te perece bien que te quiera nada más una semana? No es 
mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las 
palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede 
prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado y 
también el silencio, porque las mejores palabras de amor están entre dos 
gentes que no se dicen nada.

Una semana más para reunir todo el amor del mundo para dártelo. Para que hagas 
con el lo quisieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto, solo 
quiero una semana más para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a 
estar saliendo de un manicomio, para entrar a un panteón.


En unos días debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es 
posible, siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, 
abstinencia, soledad.

Te perece bien que te quiera nada más una semana? No es 
mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las 
palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede 
prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado y 
también el silencio, porque las mejores palabras de amor están entre dos 
gentes que no se dicen nada.

Una semana más para reunir todo el amor del mundo para dártelo. Para que hagas 
con el lo quisieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto, solo 
quiero una semana más para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a 
estar saliendo de un manicomio, para entrar a un panteón.